domingo, 23 de octubre de 2011
Tropiezo no es caída
viernes, 16 de septiembre de 2011
Que los lápices SUBAN
miércoles, 14 de septiembre de 2011
¡Parca lo hizo!
lunes, 23 de mayo de 2011
Necrología de Carlos Ramón Iglesias Girieud
Vive en las cientas de casas que, como maestro mayor de obras, planificó a lo largo de más de 40 años.
Vive en las conexiones hídricas de Palmira y en tantas otras obras con las que ayudó a miles de personas.
Vive en cada plano municipal, en cada número del catastro de San Martín, ese que en los años ’50 le encargaron diseñar.
Vive en sus descendientes, en sus familiares, en sus amigos, a los que siempre ayudó sin intereses. Bueno, sí, con un interés: el de la satisfacción que dan la solidaridad y el cumplimiento de las responsabilidades.
Vive en la memoria de su esposa, otra trabajadora, otra alma eterna que no se dejó anonadar por las dificultades y que, como él, llevó el pan a la casa desde los 13 años.
Vive en el que, tal vez, haya sido su mayor logro. No el de ser tesorero municipal durante 20 años. Su logro fue otro. No fue un sello con un cargo ni un escritorio. Fue decir que no, durante dos décadas, a comprarse un nuevo auto u otra casa con dinero que era de todo San Martín. Fue decir que sí a que los chicos pudieran ir a la escuela, a que los ancianos tuvieran un hospital, a que las familias consiguieran hipotecas, a que las calles se mantuvieran limpias, a que las acequias estuvieran en condiciones. Cumpliendo aquello que debería ser lo ordinario: que el administrador no se crea dueño, que el funcionario público no piense que es un señor feudal al que le pertenece lo que es de todos.
Usando siempre la misma boina, vistiendo siempre el mismo pantalón. Así pasó sus últimos días. Pueden dar fe todos los que lo conocieron. Es claro dónde vivirá con más intensidad, y cuándo. Vivirá en cada oficina donde las cuentas sean claras, donde las sumas no resten y las restas no sumen. Y, seguramente, vivirá en aquel momento en el que la política, que tanto seguía y de la que tanto opinaba, sea el imperio de los que, más allá de las diferencias, estén convencidos de que lo indigno no es vivir 50 años en la misma casa ni tener guardados los mismos zapatos, sino darse lujos a costa de las necesidades de los demás.
Vive. Y vivirá, como tantos otros que compartieron muchos de sus valores, si es que aceptamos el desafío de vivir con dignidad y no de sobrevivir llenos de superficialidades que ni nos pertenecen ni nos llevan a la felicidad.
Imagen: http://www.treehugger.com/chestnut-tree-old-lyme-connecticut.jpg
lunes, 4 de abril de 2011
Me equivocaba
sábado, 2 de abril de 2011
Malvinas y Vancouver y Quadra
Uno de los confines del Imperio español fue una isla de la costa oeste de Canadá. Pocos recuerdan su nombre completo: Vancouver... y Quadra. Sí: Vancouver y Quadra.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Memoria y Futuro
Hoy se conmemora otro aniversario más de uno de los períodos más grises del país. Por fortuna, en Argentina los juicios contra los responsables de aquel genocidio avanzan; aunque sin dudas no a la velocidad que muchos quisiéramos. Este triunfo de la memoria en nuestro país, que excede divisiones partidarias y lo estrictamente judicial, no debe sumirnos en la soberbia sino que, por el contrario, tiene que ser un impulso para luchar por la construcción de la memoria en el resto de América. Recientemente, en su visita a Chile, Obama declaró que Estados Unidos colaboraría en las investigaciones judiciales relacionadas con víctimas de la dictadura de Pinochet, y Piñera dejó en claro que va a apoyar los procesos, ejemplificando con el caso de Frei. Sin dudas es muy alentador escuchar esto, y no puedo menos que felicitarlos por su determinación en un aspecto tan delicado. Sin embargo, enfatizaron en que el lugar central lo ocupa el futuro y no el pasado...
Por supuesto que hay que mirar hacia adelante y superar los antiguos conflictos, pero ello no debe ir nunca en desmedro de la historia, de la revisión, del pasado; en fin, de aquello que llamamos memoria. La memoria que construimos día a día. La memoria que leemos y releemos. La memoria que meditamos y recordamos. En definitiva, la memoria que, con sus contradicciones, amamos. Más que competir con el futuro, la memoria debe ser la base para construirlo. |

