Hoy se conmemora otro aniversario más de uno de los períodos más grises del país. Por fortuna, en Argentina los juicios contra los responsables de aquel genocidio avanzan; aunque sin dudas no a la velocidad que muchos quisiéramos. Este triunfo de la memoria en nuestro país, que excede divisiones partidarias y lo estrictamente judicial, no debe sumirnos en la soberbia sino que, por el contrario, tiene que ser un impulso para luchar por la construcción de la memoria en el resto de América. Recientemente, en su visita a Chile, Obama declaró que Estados Unidos colaboraría en las investigaciones judiciales relacionadas con víctimas de la dictadura de Pinochet, y Piñera dejó en claro que va a apoyar los procesos, ejemplificando con el caso de Frei. Sin dudas es muy alentador escuchar esto, y no puedo menos que felicitarlos por su determinación en un aspecto tan delicado. Sin embargo, enfatizaron en que el lugar central lo ocupa el futuro y no el pasado...
Por supuesto que hay que mirar hacia adelante y superar los antiguos conflictos, pero ello no debe ir nunca en desmedro de la historia, de la revisión, del pasado; en fin, de aquello que llamamos memoria. La memoria que construimos día a día. La memoria que leemos y releemos. La memoria que meditamos y recordamos. En definitiva, la memoria que, con sus contradicciones, amamos. Más que competir con el futuro, la memoria debe ser la base para construirlo. |
miércoles, 23 de marzo de 2011
Memoria y Futuro
martes, 8 de marzo de 2011
Olympe de Gouges
jueves, 27 de enero de 2011
¿Aspirina o Yeso?

Los paramédicos llegaron deprisa y, tras darle los primeros auxilios y subirlo a la camilla, lo llevaron al hospital. Irrumpieron en la guardia y, a toda velocidad, lo llevaron al responsable del área de traumatología. El médico, que de casualidad estaba ahí porque, en verdad, se ocupaba más del golf que del cumplimiento del juramento hipocrático, sintió asco al ver al herida y se limitó a formular una pregunta: “¿Te duele la pierna?”. “Sí”, contestó, extrañado, el futbolista, ante la mirada asombrada de los paramédicos. “Muy bien – le contestó – entonces, para que se te pase el dolor, te voy a dar aspirinas. Ni te las tengo que recetar, no te olvidés que son de venta libre y cualquier otra vez que sintás molestias así no necesitás venir a verme. Soy una persona muy ocupada y no tengo tiempo para atender estas pequeñeces.
No es muy distinta la respuesta de los funcionarios y periodistas que piden a gritos la baja en la edad de inimputabilidad pero, al mismo tiempo, poco hablan o poco trabajan sobre las verdaderas causas de la inseguridad. ¿Acaso la mayoría de los menores que delinquen entran al mundo del hampa por una predisposición genética (“nacen ladrones”)? ¿No será, más bien, que no se les ofrecen posibilidades genuinas de estudiar y progresar? ¿Que se los estigmatiza por “villeros”? ¿Que no encuentran contención en sus familias? ¿Que los capturan los amos del narcotráfico y del delito organizado? ¿Que no poseen las mismas oportunidades que los jóvenes de clases media y alta?

El cuento no tiene final. Está en nosotros escribirlo. Lo más cómodo es, sin dudas, comprar una aspirina y no molestar más a los médicos. También, siendo un tanto más sutiles, podemos tapar las heridas con gasas. Algunos políticos insinúan que la solución consiste, también, en reforzar los sistemas judicial y policial. Por decirlo así, además de la aspirina hay que vendar la herida. Es difícil dudar de la importancia que tienen la justicia o la policía, pero... ¿Estamos acaso atacando las verdaderas causas? ¿Los jóvenes que entran al delito simplemente aprovechan vacíos legales? ¿Acaso no se dedicarían al estudio si tuvieran la posibilidad?
Si Argentina pretende superar la inseguridad no le queda más remedio que tratar las causas... y esperar. Es fácil decirlo, pero no hacerlo. Hay que salir del hospital, encender bien fuerte la sirena (con todas las molestias que pueda ocasionar), buscar nuevos médicos y, sobre todo, ser pacientes con el yeso y las constantes y regulares revisaciones médicas.
Aspirina o yeso: así de simple, y así de compleja, es la disyuntiva.
Imágenes:
domingo, 12 de diciembre de 2010
Una cuestión de ayudas

Es muy común oír, entre la clase media, una continua protesta contra los programas mediante los que “les regalan las casas a los villeros”, instando a los habitantes de los barrios marginados a “trabajar” y “ganarse las cosas, como nuestros abuelos, que trabajando de sol a sol pudieron comprar una casa”. ¿Será cierto que sólo fue cuestión de trabajo y dedicación? ¿No hubo nada más? ¿Ninguna ayuda?
Es innegable el esfuerzo de los inmigrantes que supieron dar forma al país. En especial los que llegaron en los primeros años del siglo XX, cuando existía una escasa legislación laboral, sufrieron jornadas excesivas, sin ninguno de los derechos que hoy enuncia el artículo 14 bis de la Constitución. Progresaron, tanto ellos como sus hijos, pero... ¿Por qué? ¿Sólo porque eran trabajaban de sol a sol?
El contexto económico hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX era muy diferente del actual. El desempleo era prácticamente nulo, la economía crecía con escasas interrupciones y, a partir de la década de 1940, con el Banco Hipotecario, se entregaron créditos para financiar la “primera casa” a cuotas fijas en pesos en una época de inflación muy por encima del 10% anual. Estos créditos, que por cierto no fueron extendidos a toda la población sino a los trabajadores que poseían cierta estabilidad laboral (léase, las familias de menores ingresos no accedían a ellos), como los empleados públicos, se transformaron en una “dádiva encubierta”: si bien al principio las cuotas podían ser altas, alguien que en 1960 debía abonar el equivalente a, digamos, 100 dólares, en 1965 pagaba u$s 38,56, en 1970 u$s 23,71, en 1975 u$s 3,67 y, por último, en 1980, apenas cinco centavos verdes.
Obviamente, mucho se le puede discutir a este análisis, meramente ilustrativo; por ejemplo, entre 1960 y 1965 hubo una devaluación muy fuerte, en tiempos de Alsogaray, que no implicó subas equivalentes de los salarios. Sin embargo, no puede dejar de admitirse que el peso de las hipotecas en los presupuestos familiares se volvía insignificante en pocos años. En definitiva, el Estado terminó otorgando a gran parte de la clase media viviendas de alta calidad e interesante localización por una fracción mínima del valor que debiera haber abonado en ese momento. Digo de ese momento, porque hoy esas casas suelen encontrarse muy por encima de los u$s 100.000 o u$s 200.000.
Luego del Proceso y de la década de 1990, la situación pasó a ser otra. Casi un siglo de conquistas laborales fue tirado por la borda, el desempleo trepó por encima del 10%, el trabajo registrado pasó a escasear y el acceso a una vivienda digna, con un Banco Hipotecario privatizado y créditos en dólares, dejó de ser tan simple como poco tiempo atrás. Si bien es cierto que en los últimos años hubo importantes mejoras en la situación laboral, aunque contrarrestadas por el ascenso espectacular de los bienes raíces, no puede negarse que hoy las posibilidades de acceso a una casa propia de aquel que, incluso, cuente con títulos de postgrado, es mucho más difícil que la del inmigrante analfabeto de 50 años atrás.
No se trata de agredir a la clase media, que tanto definió a la idiosincracia argentina y que cuenta con numerosos miembros preocupados por la situación de los demás. Mucho menos de justificar formas de asistencialismo que impiden el crecimiento educativo y laboral de los sectores excluídos y les cortan las alas del desarrollo personal. Simplemente, de mostrar que son quienes ayer recibieron una gran ayuda los que hoy se niegan a ayudar a los demás.
Imagen: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjotrPLGE0SdV_BvLe8ZQ5TZXyBHL-LU5ROwIWfaGfjTiqX9BstksHiYmhwjjt71_dDMr5z9T9LRKiAlk8p5iHMIV7YqFw41PKZo7QIe0xn6j2r6Ufqv9MRXEtMLTFIbfmKSsCZTGOvvwmW/s400/villa31_retiro.jpg
viernes, 15 de octubre de 2010
Blog Action Day 2010: el Río

En este Blog Action Day sentía que, como vecino suyo, no podía olvidar al gran olvidado. Sí, hablo de esa lengua de agua que, aunque pocos lo saben, divide, entre otros partidos, a San Isidro y Tigre. Claro. El Río Reconquista. Por más que tenga menos prensa que el Riachuelo, no deja de estar contaminado ni de afectar a millones de personas
Me interioricé sobre el tema y descubrí que, en el ámbito provincial, existe una institución encargada de su saneamiento llamada COMIREC, Comité de Cuenca de Río Reconquista, cuyo sitio es www.comirec.gba.gov.ar
Sí, para los puristas, la página emplea aún el dominio .gov.ar, sin que lo hayan compatibilizado para .gob.ar
Cuando entren, para despejar dudas sobre el abandono del sitio, van a ver que tiene un formato un tanto anticuado. Las noticias que publican son, por cierto, generales sobre toda la provincia, como cultura o seguridad. Por supuesto que no está vinculado a redes sociales
Sin embargo, la frutilla del postre está al buscar información relativa, justamente, al Reconquista, en Noticias COMIREC. Sí, se encuentra un pequeño cuadro con esta información
LIMPIEZA DEL CAUCE PRINCIPAL, ARROYOS Y CANALES AFLUENTES
Las tareas consisten en la limpieza y desobstrucción de la sección transversal de los canales y arroyos, debiendo conformar las secciones de proyectos de los cauces, las que deberán ser determinadas en función de la capacidad de escurrimiento que resulte necesaria para evitar anegamiento. A este fin se deberá realizar la limpieza de caminos de sirga, de las márgenes y taludes que conforma la sección primaria de cursos de agua. Dichas márgenes y taludes deberán regularizarse a través de un perfilado, conservando la inclinación actual. Se incluye además de esta tarea la extracción de vegetación, desechos, neumáticos, chapas, ramas, y todo otro material cualquiera sea su tipo, que obstaculice el normal escurrimiento de las aguas y que se encuentren en dicha zona. +INFO
Todos proyectos. Muy bien, buscando "+INFO" .... ¡Adivinaron! No funciona el enlace
No es culpa sólo de una determinada autoridad. No creamos eso. Es muy cómodo seguir echando la culpa a nuestros representantes.
Imagen: http://radiopontevedra92.blogspot.com/2008/10/lnea-para-denuncias-ambientales-y.html
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lunes, 27 de septiembre de 2010
Entre el orden y el realismo

Pueden seguir los ejemplos. Sobran. Pero lo que terminó por definirme a favor del "piquete" fue una experiencia personal. En 2007, cuando cortaron el suministro de gas a varios colegios públicos de Zona Norte fue el mío, el Nacional de San Isidro, el que recibió una asistencia más rápida. Curiosamente, fue el único de la zona que movilizó a los grandes medios de comunicación, mientras que otros que protestaron sin la presencia mediática recibieron soluciones dilatadas. Y eso sin olvidar que fue una toma, más de 10 años atrás, la que salvó al Nacional de la aplicación de la Ley Federal y, con ella, del sistema de Polimodal, cuyas consecuencias todos conocemos.
Es grave la situación actual, pero me parece importante traer a la memoria estos casos paradigmáticos para recordar a quienes defienden, muchos de ellos con buena intención, el orden, que no siempre se toma o para por gusto, sino por necesidad.
Imagen: http://www.ampmnoticias.com/imagenes/estudiantes_secundarios_c/colegio_tomado_0400.jpg

