martes, 5 de febrero de 2008

Filipinas, ¿Hispana o nativa?

Esta es una de las controversias que se desata dentro del pueblo filipino. Algunos, los hispanistas, sostienen que Filipinas es, como los países americanos colonizados por España, parte de la hispanidad. Sus argumentos no son pocos. La ocupación española, que tiene como antecedente el viaje de Fernando de Magallanes (1521) y comienza en forma efectiva con la fundación del primer asentamiento en la Isla de Cebú (1565) y de Manila (1571) por Miguel López de Legazpi (enviado desde el Virreinato de Nueva España, actual México) y finaliza en el año 1898, cuando triunfa una revolución iniciada en 1896 y se proclama la Primera República de Filipinas (luego suprimida por los estadounidenses tras una feroz represión a lo largo de la década siguiente). Abarca más de tres siglos durante los cuales la mayor parte de los habitantes se convirtió al catolicismo (hoy más del 80% de la población pertenece a esta confesión); se extendió el uso del español, utilizada por las minorías cultas y por amplios sectores populares; apareció una especie de lingua franca basada en este, el chabacano; tomaron las lenguas nativas numerosos préstamos (se estima que de las 8000 raíces del Tagalog, una de las lenguas nativas más extendidas, 5000 provienen de la lengua de Cervantes) y numerosos hábitos se introdujeron desde la Península.

Sin embargo, no todos los filipinos creen pertenecer al mundo hispánico. Muchos de ellos,
si bien reconocen que España influyó en forma decisiva sobre su nación, consideran que constituyen en esencia un pueblo malayo. Su defensa también se encuentra muy bien fundada. Se basa, por un lado, en el hecho de que el español ha experimentado un fuerte retroceso desde la ocupación estadounidense en favor del inglés. Afirman que la ascendencia de los filipinos es fundamentalmente austronesia (familia étnica del Sudeste Asiático emparentada con los grupos polinesios y de Madagascar) y que, aparte de la influencia española, recibieron las de China, Estados Unidos y Japón. Aparte de esto, aseguran que la idiosincracia filipina está más cerca de la de los países del Extremo Oriente que de la de los países ibéricos.

Por supuesto que yo, como extranjero que ni siquiera conoce este país, no puedo emitir un juicio final al respecto de esta cuestión. Es un asunto en el que, a mi criterio, tienen la última palabra los filipinos. Sólo puedo dar mi visión a la distancia, sin tener la formación necesaria, pero tal vez siendo más objetivo. Por un lado, siguiendo posturas modernas, creo no es el árbol genealógico quien determina la identidad de alguna persona en especial y, extendiendo el concepto, de todo un pueblo. Lo más importante es el sentimiento de pertenencia; es decir, que esta persona o pueblo se sienta identificado con una comunidad más grande y que esta comunidad mayor lo admita como uno de sus miembros. En el caso de Filipinas, siguiendo estos postulados, se entra en una dificultad. Primero, porque no sé si la mayoría de los filipinos se sienten hispánicos (me inclino porque no, pero esa inclinación realmente vale muy poco en alguien que conoce a lo sumo 10 filipinos por internet y sabe todo de oídas) y porque, en la actualidad, Hispanoamérica (al menos el Río de la Plata) ha dado la espalda a Filipinas.

Tal vez la situación sea distinta en México, con un contacto mayor por tenido en épocas coloniales a Filipinas y los demás territorios del Pacífico Oriental (Palaos, Guam, Carolinas, Marianas) a su cargo, pero aquí se ignora todo lo relativo a este país. Si en Argentina uno sale a la calle y pregunta por mujeres que sean jefas de gobierno es muy probable que respondan "Bachelet" (Chile) o "Merkel", pero dudo que alguien conteste "Gloria Mapacagal Arroyo". Si le preguntan a alguien de aquí dónde están los Apalaches o cuál es la capital de Canadá es muy probable que responda bien, pero si le piden que ubique en un mapa de Filipinas a Luzón y a Mindanao creo que va a señalar a Negros y a Cebú. Si se visita una casa y se repara en la biblioteca, es muy probable que se vean libros de autores colombianos, chilenos, uruguayos, peruanos, mexicanos, españoles o brasileños; pero no filipinos. Hasta ahora no he encontrado Noli me tangere ni El filibusterismo, las obras más conocidas del poeta José Rizal, en ninguna parte. Supongo que la mayoría de los argentinos arriesgaría que Rizal fue un botánico francés y, de preguntar por Francisco Baragtas (escritor en Tagalog) diría "¿Cómo? ¿Qué idioma es ese?". En la colección de discos de cualquier argentino es común que haya artistas españoles, mexicanos, centroamericanos, cubanos, colombianos, uruguayos, brasileños; también proyección folclórica de cualquier país de la región; sin embargo, dudo que estén el cantante que ahora es dueño de los estadios de Manila ni mucho menos una Kuratsa (baile tradicional).

Insisto. La última palabra pertenece a la nación filipina. Sin embargo, al margen del resultado de esta controversia, me gustaría que Argentina tuviera con Filipinas (al igual que con muchos otros países del mundo, como los africanos) una relación más profunda en lo comercial, cultural y, sobre todo, espiritual. No sólo por la analogía que suponen los tres siglos de dominio español seguidos por la dominación estadounidense (con nuestro intervalo de hegemonía británica), sino porque todo intercambio entre naciones conlleva a una mayor conciencia del destino común de la humanidad.

Fuentes: http://es.wikipedia.org/

4 comentarios:

Eramy dijo...

Hola Patricio.

I admire your interest in the Philippines, though I'm not really sure why a young Argentine would take such interest. It's true that there are some hardcore hispanists who like to think that the Philippines is still a part of the hispanic world. In the past this could have been true but no longer today. Sadly, the bonds that tie us to the hispanic world are almost lost. Spanish is no longer understood here. Not even the chavacanos would understand spanish. Even the older folks have forgotten their spanish. Some hispanic traditions that do survive are heavily "Filipinized" and are only remotely resembling true Spanish traditions. Even the Filipino mindset has changed. Filipinos nowadays identify more with "American (US) culture". We speak English with a put-on American accent, emulates their slangs, prefers hamburgers and fries to tradional food, enjoys Hollywood films, and of course, aspires to be American (US) citizens... ¡Ay caramba!

Está demasiado triste. No sé exactamente que pasó pero ahora CASI TODOS los Filipinos (por lo menos aquí en Filipinas) no ven a sí mismos como hispanos. Y la educación que tenemos aquí ni siquiera ayuda. Que en los libros se enseña que los españoles son malos y que nos convertieron a esclavos. Y por esto los jóvenes tienen una impresión errónea sobre los españoles - ambos los colonizadores y los españoles de hoy.

Espero que un día todos los Filipinos se dan cuenta de que Filipinas, nuestro querido país, es una creación española y que todos somos todavía una parte del mundo hispano. Ojalá.

Saludos desde Manila
E. Bautista

Patricio Iglesias dijo...

Estimado Eramy:

Gracias por tu comentario en mi bitácora, casi abandonada. Respecto a por qué me interesa tu patria, te comento que siempre me ha interesado el conocimiento en general, y en el año 2007 me uní a varios foros sobre la hispanidad del filipino, como el Círculo Hispanofilipino.

Aunque no conozco Filipinas amigos que viven ahí o visitaron tu país me comentan lo mismo que vos sobre la "norteamericanización" de la Perla de Oriente. Es un fenómeno más que triste y lo peor es ver la pasividad de nuestros países hispanoamericanos ante la destrucción de los lazos en común.

Te invito, sin compromiso, a unirte al Círculo Hispanofilipino ( hispanofilipino-subscribe@yahoogroups.com ), donde gente de distintos países discute sobre estos temas. Incluso hay miembros de la cuasi difunta Academia Filipina de la Lengua.

Saludos desde Buenos Aires

Patricio Iglesias

alfonso velázquez dijo...

Hace unos años publiqué en hispanofilipino esto:
"Zascandileando por Buenos Aires, la gran metrópoli hispana del mundo
austral, doy con la Casa Noel, una bella mansión neocolonial en la
calle Suipacha 1422, que alberga el Museo Municipal de Arte
Hispanoamericano. Entre sus salas, una aloja imágenes del barroco
americano. Leo los cartelitos y dice:" Los Imagineros de Buenos
Aires...El filipino Esteban Sampzon, quien trabajó para los padres
dominicos de Buenos Aires y Córdoba entre 1780 y 1810, fue el autor de
"El Señor de la Humildad y la Paciencia" (Iglesia de la Merced, Buenos
Aires), "Los cuatro evangelistas" (Catedral de Córdoba)y del "Santo
Domingo Penitente" (en este museo). Su estilo se entronca con la
tradición iconográfica de Martínez Montañés. En todas se conjugan el
espíritu ascético de la imaginería española con una cierta placidez
facial y un tratamiento rítmico en el tallado de las costillas,
resoluciones propias de los talleres "chino-filipinos" del siglo XVII,
haciendo revivir en el Río de la Plata las teatralidad barroca en
pleno periodo neoclásico".
O sea, que los filipinos que llegaron a América, no eran solo
marineros fugados del galeón de Manila, como acostumbra a contarnos la historia oficial filipina. A lo que parece, también venían artistas.

Patricio Iglesias dijo...

Estimado Alfonso:
Gracias por este aporte tan interesante. No conozco la Casa Noel, aunque espero visitarla pronto.
Saludos

Patricio Iglesias