miércoles, 19 de marzo de 2008

Pueblos Menores de Edad

Hay pueblos en una situación curiosa. Como dependen de una potencia mayor, algunos los consideran colonias. Sin embargo, no encastran en las definiciones clásicas de colonia. Ni fueron necesariamente fundados por habitantes de la potencia a la cual responden, ni tampoco sufren la explotación desenfrenada de la misma. Carecen de los derechos inherentes a un país independiente, como la libertad de celebración de tratados con potencias extranjeras, pero sus deberes se ven asimismo disminuídos, ya que reciben una ayuda económica del país al cual están unidos que les permite gozar de un nivel de vida muy superior del aquel de disfrutarían sin estas colaboraciones.
Son, por ende, pueblos menores de edad. No son libres. No pueden tomar decisiones por sí mismos, pero a cambio de esto no deben preocuparse por su supervivencia. Ceden el mayor de sus derechos a cambio de que otro se ocupe de la mayor de sus obligaciones.
En América, el paradigma de pueblo menor de edad es Puerto Rico. Es un Estado Libre Asociado o Mancomunidad dependiente de Estados Unidos. Su tutor les envía dinero, pero el costo no es pequeño. No sólo Washington se asegura de un punto estratégico en el Caribe. Los puertorriqueños son incapaces de tomar decisiones sobre su política exterior y su participación en la política estadounidense se limita, para los residentes en su isla, a las internas de los partidos políticos como el Demócrata o el Republicano. Los que se encuentran en Estados Unidos pueden votar y ser elegidos para cualquier cargo, salvo el de presidente.
Un pueblo no puede seguir durante décadas bajo la tutela de otro. Cualquier forma de subordinación es reprensible, por más que cuente con la aceptación de ambas partes. Tal vez los adultos acepten la dependencia, pero es necesario que se eduque a los más jóvenes bajo el amor a la libertad y su consecuente responsabilidad.